lunes, 14 de marzo de 2016

TRAVESÍA BAIRES - RIO NEGRO (Parte final)

Espero hayan tenido una excelente semana de navegación.
Aborden y continuemos con la última parte de la crónica de esta travesía, si no han leído las dos anteriores pueden pinchar aquí: PRIMERA PARTE - SEGUNDA PARTE.

Con un viernes lluvioso y sin demasiado apuro mantuvimos amarra, aprovechamos para bajar videos y las últimas cuatrocientas fotos a la compu. Por la tarde, con mejor tiempo, visitamos el Shopping de la terminal e hicimos algunas compras de comestibles, pilas, etc.
El sábado, antes de zarpar, nos cruzamos con el Piraña a unas playas frente al Muelle de los 33 Orientales. Un balneario muy tranquilo y cuya vista se puede apreciar a continuación.


A eso de las cinco nos despedimos de Mercedes y arrumbamos hacia la isla Pichón, a escasas cuatro millas, algo más de media hora de navegación. Ingresamos a través de la bocana W de la isla (unos 400 mts.) consiguiendo buena sombra, muy cerca de la costa, con una profundidad de 1,40 mts. al cero de Mercedes. A pesar de la tranquilidad, sobre la lomada, al fondo, el casco de una chacra da la sensación de custodia. Muy cerca de allí se encuentra el Aeropuerto Detomasi y es muy común ver, sobre todo los fines de semana, vuelos de práctica de avionetas y parapentes con motor.



Sobre el Río Negro, a la izquierda de la boca de acceso, se encuentra una extensa playa con bastante sombra, ideal para pasar el día y un poco más río abajo otra de unos ochocientos metros de longitud. Solo se trató de buscar la que más nos gustase para pasar allí un par de días.
Con el lunes llegó otra singladura. Ahora se trataba de ir recorriendo lo que teníamos previsto y elegir según la altura del agua, y en definitiva, lo atractivo de los arenales. Así fue que llegamos a la Isla 2 Hermanas y lo único que encontramos potable era la punta S  que nos pareció muy desprotegida como para hacer noche allí. Continuamos entonces hasta la Isla Barrientos y descubrimos apenas unas líneas doradas de arena. Seguimos hasta el Banco Grande, que solo mostraba una pequeña lengua hacia el SW, sin reparo ni vegetación, cuando el viento del N/NE estaba soplando de forma sostenida y la temperatura alcanzaba los 37º C. Así que como plan D nos quedaba el Brazo de los Muertos, una buena zona de reparo y con vegetación alta que iba a ayudar a mitigar las altas temperaturas.

La primera noche la hicimos entre las islas Pepe Fernandez y Paraguay, el viento había rotado al E y con la ayuda del manguerote la pasamos "frescamente". Al día siguiente nos movimos a una pequeña playa privada bajo la sombra que algunos sauces nos dieron por la mañana y que por la tarde se encargaron de esa tarea unos gigante eucaliptos ubicados en la costa de la Isla Del Naranjo.

Aunque pudimos apreciar algo más de movimiento lugareño en la zona, nos encontrábamos en lo que fuera el antiguo paso inferior de Soriano - Mercedes, eso no impidió tener otra noche fascinante, y ni que hablar del amanecer...

El miércoles 24 al medio día estábamos arribando a Soriano nuevamente con la idea de quedarnos el jueves y partir el viernes temprano hacia Argentina. La única opción gastronómica es el Bar / Cafetería de la Estación Fluvial, que los miércoles permanece cerrado, al igual que los jueves por la mañana. Con unas irrefrenables ansias de comer sendos chivito con fritas, Alejandra (componente de la DNH), nos comunicó con Karen que en su carácter de cocinera con delivery nos acercó al muelle un inmejorable manjar (091 236 133), a tan solo $U 240, unos $A 155. Por la tarde visitamos el Pueblo, La Casa de las Máscaras, el museo y biblioteca la Casa de Marfetán, el solar en donde se encuentra la Fachada de la Antigua Casa Galarza y otras cosas interesantes que descubrimos al adentrarnos hasta las calles Cabildo y Las Piedras. Me parece oportuno aclarar que este es un pueblo de unos 1200 pobladores, no hay bancos, ni locutorios, no hay tiendas ni cine, la gente se interrelaciona mucho y es sumamente educada, gentil.


Un jueves nublado y con pronóstico de tormenta hacia la tarde o noche no nos amedrentó. Aprovechamos el día para recorrer las playas de la Isla Lobos, ubicada entre la boca embancada del río Negro con en el Uruguay y el Yaguarí, y también el paso inferior de la Isla Del Naranjo hasta el arroyo Las Maulas, un muy buen fondeadero protegido y de aguas calmas.

Aº Las Maulas
Diego Ruiz (Turismo) y un obsequio










Mientras las horas pasaban... el frente de tormenta se acercaba. Al volver al muelle vimos que varios lugareños refrescaban las amarras de sus embarcaciones y tiraban algunas retenidas. Cuando charlamos con Alfonso Quian, propietario de la embarcación que se encontraba casi en la cabecera del muelle e instructor de buceo, nos comentó que se esperaban unos 40 mm de lluvia con vientos fuertes del W, y entonces nosotros también nos dedicamos a recorrer y mejorar amarras, a poner defensas y retenidas.
A las 3 AM se desató la tormenta con fuertes vientos que fueron saltando del W al S, luego al E, para terminar soplando con rachas intensas desde el N/NE. Como el viento había rotado unos 180º y las retenidas estaban preparadas para recibirlo de babor, en una maniobra poco ortodoxa, logramos interponer el auxiliar, a modo de defensa sobre la banda de babor, entre el Palometa y la embarcación siguiente, ya que los acercamientos por el oleaje recibido del través de estribor, se habían vuelto muy peligrosos.

Hasta las seis de la mañana duró el vendaval que empujaba a grandes masas de aguas y las hacía correr por encima del muelle. En la foto de la derecha (una toma de pantalla) se puede observar el comentario realizado por RBS Meteorología Uruguay en donde describe lo sucedido durante la madrugada. La Alerta Naranja se mantuvo hasta pasado el medio día y recién a última hora de la tarde el tiempo comenzó a componer y hasta vimos ponerse el sol. Aprovechamos para cerrar el tema del rol y cancelar lo adeudado en Hidrografía, de esa manera podríamos zarpar temprano, sin retrasos.

Y así fue. A las 8:15 hs. del sábado 27 de febrero nos encontrábamos navegando de regreso con buenas condiciones meteorológicas, arribando diez horas después al Paraná Miní, en donde hicimos noche, para continuar al día siguiente hasta el puerto de partida y dar por terminada otra travesía más.

Espero haberles despertado la curiosidad sobre este paradisíaco, económico y cercano destino como para que, en cuanto puedan, se larguen a navegar hasta el Río Negro.

Si desean ver más fotos pueden cliquear AQUÍ. Si desean ver este o los videos de otras travesías, pueden cliquear AQUÍ

AGRADECIMIENTOS:
A Jannet Navarro, jefa de sección del Puerto Villa Soriano, y a todo su equipo, especialmente a Alejandra y Romero.
A Diego Ruiz, de la Dirección de Turismo de Villa Soriano.
A Carlos, de Hidrografía de Mercedes. También a Nerina y Ramón del Servicio de vigilancia de Puerto.
A Jorge Aguilar, por sus cartas
Y a Alejandro Kalfayan por sus constantes aportes desinteresados como experto conocedor de estas latitudes.

lunes, 7 de marzo de 2016

TRAVESÍA BAIRES - RIO NEGRO (Parte II)

Bienvenidos nuevamente! Espero hayan tenido una buena semana y estén listos para compartir esta segunda parte de esta navegación a Uruguay.
La verdad que la noche pasada en la Laguna de los Negros ha sido magnífica. Desde lejos se pueden ver las luces de los vehículos yendo y viniendo por el puente que une a Fray Bentos con Mercedes y un cielo raso cubierto de infinitas estrellas, ni que hablar de la tranquilidad y el silencio...
Con un río absolutamente desierto, el lunes 15 aprovechamos a visitar la Isla de las Tropas con el Piraña, distante a solo unas dos millas náuticas al Norte de donde estábamos fondeados. Recorrimos sus mil quinientos metros de playa y también su interior, en donde encontramos varias lagunas formadas por los excesivos repuntes de marea que el RN tuvo durante los meses de diciembre y enero.
Con las altas temperaturas de cada día, que hoy haya amanecido nublado es una bendición. Apostamos el campamento sobre la punta sur de la isla y pasamos allí el resto del día, con las reposeras y nosotros constantemente en el agua.

Es muy común ver, en verano y por acción del calor, una especie de polvo indisoluble de color verde fluorescente flotando en el agua. Esta alga es una cianobacteria que puede producir algo de alergia, irritación de las mucosas, alguna diarrea o bien nada. Una buena forma de evitar cualquiera de estas patologías es enjuagarse con agua potable al salir del río. Obviamente, estando a bordo, el agua potable es un bien preciado que no se puede derrochar, entonces... 
Entonces será bueno tener a mano un balde siempre lleno de agua de río al que se le agregará una tapita de lavandina y se dejará reposar (al menos 1 hora) para enjuagarse; como medio preventivo, no estaría de más llevarse un blister con pastillas de carbón con antibiótico para contrarrestar cualquier leve diarrea. Por supuesto, ante la continuidad de molestias y/o trastornos se deberá consultar a un médico.

De vuelta en la laguna y con el barco a la sombra, gracias al cordón de vegetación medianamente alta que esta presenta en todo el perímetro, la estadía a bordo se hace mucho más llevadera. Las jornadas pasan entre playas y agua, entre mates y alguna bebida fresca por la tarde hasta que llega la hora de la cena.
Otro día, otra expedición. Por la mañana, cuando el sol aún no apretaba tanto, recorrimos esos mil y pico de metros de playa que se encontraban a la derecha de la bocana de la laguna. Los paisajes parecen de ciencia ficción, no se puede parar de sacar fotos.

17/02/16, 3:15 AM: CACHENGUE! Como no podía ser de otra forma, y después de unos cuantos días de tranquilidad, recibimos nuestra segunda tormenta. En esta ocasión y por las dudas, aunque no había corriente, habíamos tirado un ancla de arado y un rezón de 9kg. a barbas de gato. Gracias a ello nos mantuvimos sin garrear hasta las 7:AM que finalizó todo. La temperatura había bajado considerablemente y era un buen momento para volver al camarote. Por la tarde el tiempo mejoró y amainó el viento, hicimos playa y tuvimos la oportunidad de hacer el segundo vuelo del drone.

Hasta allí el tiempo pasaba lento, como dándonos tregua para aprovechar al máximo cada día, no obstante deberíamos continuar si queríamos recorrer lo que teníamos previsto. Así que, cerca del medio día, pusimos proa a Mercedes y en una hora recorrimos, río abajo, las casi seis millas y media que había de distancia hasta el Muelle Comercio.
Nuevamente, como en Soriano, la gente de Hidrografía y de la empresa de vigilancia se mostró muy amable y laboriosa en la maniobra de amarre, que se había complicado un poco con el viento de través y la deriva. Desembarcamos para saludar a quienes tanto habían trabajado para acomodar al Palometa y hacer los trámites de ingreso a puerto, buscar las tarjetas habilitantes para los baños y tomar algo de aire fresco bajo los sauces del playón.

En cuanto bajó un poco el sol salimos a caminar por los alrededores y a sacar algunas fotos, se respiraba un aire muy "familiero" en la costanera, todos con el mate en la mano, saludando con respeto a dos desconocidos que interferían en su ritual.
Ya de noche y después de una merecida y refrescante ducha nos dirigimos al centro en busca de un lugar en donde cenar y cambiar algunos pesos uruguayos, la nuit estaba espectacular y nosotros de festejo. La vuelta al barco se hizo sola, aún saboreando esa espectacular combinación de gustos en una pizza glacé/bacon y el dejo amargo de una cerveza helada Patricia. Las cartas estaban echadas, el juego, por hoy, había concluido.

Los espero en siete días? lo mejor está por venir!
Buenas singladuras!

Más fotos AQUÍ


lunes, 29 de febrero de 2016

TRAVESÍA BAIRES - RIO NEGRO

Bienvenidos a otra travesía de El Navegante Delta Tour. En esta ocasión, aunque preparada con la antelación correspondiente, solo a último momento pudimos confirmar este derrotero dado que la belleza del paisaje que ofrece el Río Negro es posible apreciarlo en su justa dimensión con la altura del agua a valores determinados (1,60 mts. en el Puerto de Soriano y 1,90 mts. en el Puerto de Mercedes). Aunque los pronósticos no eran alentadores decidimos aguantar casi hasta la misma fecha establecida de inicio de esta navegación antes de realizar algún cambio de destino. Durante los treinta días previos seguimos la altura del río a través del Servicio de Hidrografía de Mercedes, y aunque no era la ideal, estaba muy cerca de serlo y así fue que rumbeamos hacia el Departamento de Soriano, República Oriental del Uruguay.
Zarpamos el viernes 12 de febrero previo trámite en Prefectura de San Fernando, debido a que no saldríamos al Río de la Plata por el Guazú sino por el Sauce, en donde haríamos noche y finalizaríamos nuestra primera singladura. Eran las 11 de la mañana y el termómetro marcaba 28º C. El viento cálido del NE a 12 Nds. estimulaba el aumento de la columna de mercurio que llegó a los 36ºC. Viento que según varios pronósticos se mantendría durante todo el día, incrementándose por la noche con algunas ráfagas.
A las 2 AM del sábado nos despierta un aire fresco que provenía del SW y que la contramaestre pudo medir mientra yo trataba de evitar lo inevitable. Ese viento de F8, unos 36 Nds, provocó una marejada que llevó al Palometa contra un muelle, el cual nos había quedado a estribor y cuya costa nos protegería de las rachas del NE que se esperaban. El Pamperazo nos metió bajo el muelle rompiendo parte de la regala y arrancando cuatro candeleros.


Una lastimadura que me mostraría durante toda la travesía ya que fue de la misma banda en donde está alojada la timonera y que desde la butaca era fácilmente visible.
Con algo de malhumor y pocas horas de sueño se iniciaba, a las 9:30 hs, esta segunda singladura hasta el Banco Grande - Río Negro. Ingresamos al Paso Marquez a la una de la tarde con un viento NE de 20 Nds., velocidad que provoca unas olitas que a penas se hacen sentir en la navegación. Yo tomo esta velocidad del viento como límite para salir a remontar las casi 38 Millas que separan la boca del Sauce con la del Yaguarí, ubicada a la altura de la boya roja del km. 64,600 del río Uruguay.
El Yaguarí tiene un ancho aproximado de ciento treinta metros, posee una buena profundidad promedio y solo tiene una zona de restingas perfectamente señalizada por tres boyarines rojos ciegos, que al ingresar, se deberán dejar por estribor. Luego de la única curva que éste tiene, se cae al Río Negro a través de un par de boyarines que indican el único acceso a esta vía navegable y que espero que les suceda como siempre a mi. Sorprendentemente aparece ante nuestra proa una llanura de agua cuyo ancho aproximado es el equivalente al del Paraná de las Palma.


De allí en adelante solo se trata de seguir el boyado que marca el caprichoso canal del RN y a la altura del km 10 se arribará al Muelle de  Villa Santo Domingo Soriano, una ciudad fundada en 1624 como reducción de indios chanáes y trasladada al sito actual en 1708.
El ingreso a la amarra se deberá hacer por el Este dado que la otra banda, si bien ya se hicieron los trabajos de remoción de rocas y metales, producto de los restos de un muelle antiguo, aún no ha sido dragada y carece de profundidad. Las instalaciones cuentan con agua potable, luz eléctrica para las embarcaciones (por medidor), baños completos, un bar-restaurante (ubicado en el Ex Hotel Olivera) y por supuesto las dependencias de Prefectura y de Dirección Nacional de Hidrografía.


Terminamos de asegurar el Palometa a las 18 hs. y evaluamos la posibilidad de hacer noche allí, finalizando esa singladura en ese mismo instante en lugar de hacerlo en el Banco Grande. Al llegar, la altura del agua era de 1,85 mts., unos veinticinco centímetros por encima de lo ideal. Hubo que rediseñar nuestro cronograma de destinos para ir en búsqueda de los arenales más grandes para asegurarnos playas.
Al día siguiente, cerca del mediodía, zarpamos de Soriano con rumbo hacia la Laguna de los Negros, un paraje ubicado cerca del km 70. Este es un río muy entretenido de navegar ya que su canal sinuoso va de costa a costa, con varias viradas cerradas. Muchos de los boyarines verdes fueron pintados de blanco, de esta forma, dada su escasa altura, el color claro los hace distinguir más fácil en el horizonte haciéndolos resaltar de la vegetación de fondo. La determinante de este derrotero se encuentra en el km 45, en el paso de Altos y Bajos, en donde el canal es sumamente reducido por restingas y en donde su profundidad es de 30 cms. al cero de Soriano.
En los alrededores de la laguna se encuentra la Isla las Tropas y un gran arenal corona la boca de ésta. Este espejo de agua ofrece un excelente abrigo para vientos de los cuatro cuadrantes, posee un buen tenedero y una profundidad pareja de unos tres metros. Aprovechando las condiciones, haremos un descanso y continuaremos con la crónica de esta travesía la próxima semana. Nos vemos!


Más fotografías AQUÍ






lunes, 25 de enero de 2016

CAMALOTEANDO

Crónica de una navegación singular. Aunque parezca mentira el artículo que se cita a continuación del diario El País no es actual, data del 10 de mayo de 1983, y la semejanza con el presente es asombroso.
Más de 200.000 personas han sido ya evacuadas de las provincias del norte argentino, asoladas desde hace dos meses por un anormal régimen de lluvias, presumiblemente originado por la gigantesca presa brasileña de Itaipú. Cientos de miles de hectáreas de las provincias argentinas de Formosa, El Chaco, Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe han quedado anegadas para siempre, según los hidrólogos. Los repuntes de los ríos Paraná y Paraguay, y sus afluentes, que penetran en Argentina desde el Paraguay, para desembocar en el río de la Plata, alcanzan ya hasta diez metros sobre su nivel habitual. El excedente de agua que baja del Norte, de la Mesopotamia argentina, arrastra ingentes masas de camalotes (vegetación flotante) de hasta cuatro metros de espesor...

Teníamos noticias de un amigo que había suspendido una derrota a Villa Paranacito por existencia de camalotes en algunas vías navegables, sobre todo en el Guazú, pero nuestro primer contacto asombroso lo tuvimos en la tarde del jueves 14/01/16 cuando llegamos hasta el Paraná y el Canal Gobernador de la Serna y no pudimos continuar con nuestra derrota prevista hasta el Paraná Miní. Bajamos por la Hidrovía buscando un acceso a la segunda sección y así fue que relevamos las bocas del arroyo Paycarabí y del Capitancito, este último absolutamente taponado. No está de más acotar que por frente a esa misma costa corría agilmente, río abajo, una franja de camalotes movedizos de unos 80/100 metros de ancho.


A medida que nos fuimos adquiriendo experiencia con cada batalla, fuimos mejorando la táctica de ataque para ingresar traspasando camalotales, pero esta primera fue complicada por que no conocíamos el espesor de la masa y por que la cucharita de la toma de agua del motor se encuentra muy a proa por la disposición de éste. El resultado fue favorable (Palometa 1 - Camalotes 0), aunque nos demandó mucho tiempo y una machaza obstrucción en la toma y en el filtro de refrigeración del Gray. Ya adentro, en aguas relativamente abiertas, nos dispusimos a limpiar la cucharita, filtro, etc.


A medida que transcurrían las horas, y con el cambio de la marea, el Aº Paycarabí se empezó a cerrar. La incertidumbre y nuestra pasividad forzada empezaron a hacerse sentir. No había más opción que esperar al día siguiente, y así lo hicimos.
El viernes trajo aires renovados, positivos y un "Payca" navegable. Zarpamos con rumbo río arriba hasta la confluencia con el Aguaje del Durazno en donde una barrera verde nos impidió el paso y debimos retroceder para volver al Palmas en busqueda de un nuevo paso que nos llevara al Miní. Otro cruce de camalotes y el reloj de temperatura que nos alertaba sobre otro bloqueo, mucho menos importante que el primero.
Continuamos hasta el de la Serna y esta vez pudimos franquear un tapón mucho más abierto. Adentro, el canal presentaba un 60% de obstrucción amontonado sobre toda la costa W por efectos del viento, que se mantuvo hasta llegar a nuestro destino. El Miní corría mucho, con grandes matas de pasto, troncos que velaban, repollitos y algo de agua en donde navegar. Con este panorama lo más acertado era escapar de ahí y entonces navegamos hasta el Canal Arana y luego el Barca hasta la Barquita.


Cuando llegamos a la boca todo parecía haber quedado atrás, con rachas de 16/18 Nds. del E/SE y bien pegaditos a la costa Este, con muy buena profundidad, nos relajamos y empezamos a pensar en la cena. Antes de terminar de caer el sol la marea cambió y con ella el escenario, al empezar a entrar pequeñas islas flotantes, que fuimos esquivando, quedamos bastante más en el medio. El tema fue cuando volvió a cambiar, apenas pasada la media noche. Dentro del camarote se podían escuchar grandes volúmenes de vegetación que hacían cabecear la proa y luego un rozamiento intenso cuyo rugido se perdía a medida que llegaba al final de la eslora, no escucharlo significaba problemas, quería decir que había quedado enganchado en el cabo de fondeo y que en cualquier momento empezaríamos a movernos involuntariamente de donde estábamos fondeados.
Cuatro veces garreamos con velocidades superiores a la que nuestra motorización es capaz de desplazar al viejo de madera, de noche, con una luna que iluminaba lo suficiente como para saber en donde estábamos y hacía a donde íbamos. Con la última garreada, a las 7 de la mañana, nos movimos hasta la Barquita, sobre la costa de menor profundidad, en donde los camalotes no molestaran y allí descansar un par de horas antes de emprender otra jornada de navegación.


Era evidente que teníamos que dejar ese paraje, la primera opción barajada fue subir hasta el arroyo Cruz del Sauce y bajar por este al arroyo Largo y así caer en el Miní para terminar en el Club Motonáutico Argentino. Como podrán observar en la foto superior, el ingreso estaba complicado y en el fondo de la entrada se divisaban gran cantidad de la variedad Jacinto de agua. Este tipo de camalote es el que tiene sus raíces en forma de cabellera y es el enemigo número uno de bombas de agua y filtros. Con el cambio del viento la Barquita empezaba a cerrarse y entonces recurrimos al plan B: llegar hasta el Barca.


El viento del Norte estaba metiendo mugre del Barca en cantidad y salimos navegando con cautela y con la contramaestre marcando, en proa y con sus brazos, las delgadas vías de agua por donde arrumbar. Ya en la Barca y con un río liberado buscamos el Arana y bajamos hasta el Miní; un Miní sucio, con poca corriente y mucho camalote desparramado de costa a costa. Nos ayudo tener el mismo sentido de dirección que las plantas acuáticas, por eso llegamos el CMA sin novedad y sin poder amarrar.

Muelle del CMA
Improvisando a cada instante se nos ocurrió comunicarnos con Prefectura Chaná - Miní e informarles los motivos del por que nos estábamos amarrando al muelle de la Capilla Nuestra Señora del Rosario. Ahí hicimos noche y debido al cambio de dirección del viento nocturno, al día siguiente nos mudamos al Motonáutico.
Pensamos que habíamos tenido bastante de aventura y continuar en esas condiciones era una locura, por eso los siguientes cinco días nos encontraría amarrados y conectados cómodamente en este club.
Pero a quien quiero engañar? Carentes de emoción, los días pasaban apacibles y así no se disfrutaban! Así fue que encaramos una navegada en el Piraña a Timoteo Dominguez.


Poca obstrucción en la boca del Miní y en los Pozos del Barca, pero cuando entramos al Paso Petrel la cosa se complicó. El canal, entre la Oyarvide y la Lucia, presentaba una oclusión del 70/80% de vegetación acuática que nos obligó a disminuir considerablemente la velocidad y levantar varias veces el motor para destrabar guías y raíces de la hélice, lo que regularmente hacemos en 40 ó 50 minutos lo hicimos en 1:20' hs. La isla había escondido gran parte de sus playas bajo el agua y mostraba signos violentos de alguna tormenta reciente. Dado que no había mucho que hacer  y que en el Canal Buenos Aires se empezaban a ver unos picos blancos sobre la superficie de río nos aprestamos a volver. En pleno planeo, en medio del canal, el fuera de borda empezó a desacelerar, llegando casi al régimen de ralenti. Con el chicler de alta tapado y solo con el "equipito" original de herramientas a bordo, el cual carecía de un tubito de 10 mm. indispensable para quitar el filtro de aire y descolgar el carburador, continuamos como pudimos haciendo uso intermitente del cebador para ganar algunas vueltas. El suplicio de la vuelta duró 3 horas y media y al cual se le agregó los efectos del sol y del cansancio.


El último día hábil de la semana, ya con el problema mecánico solucionado, salimos a probar el semi por el Chaná que se encontraba taponado en los primeros quinientos metros a partir del Miní. Llegamos hasta el palo 16 de los bajos y después paramos bajo unos sauces para almorzar en el Aguaje del Durazno, el cual se encontraba absolutamente liberado. El agua había bajado mucho y limpió bastante, la térmica llegó a 41º C... un infierno!
La espera del día propicio para retornar al puerto de origen había concluido, el sábado desde la madrugada había empezado a soplar SE y esto nos garantizaba el estado del de la Serna para regresar, de todas maneras nos quedaba un día en la bolsa por si la cosa se complicaba y había que aguantar. Pero todo salió bien. El único obstáculo que encontramos de vuelta fue un tapón, unos 700 metros antes de llegar a un Paraná picado, que los buque Hernandarias y Atahualpa se encargaron de abrir en vuelta encontrada.



Aunque de pocas millas esta travesía fue lo que necesitamos: un poco de emoción, mucho descanso, reencuentro con experiencias poco comunes, algo de aventura y una pizca de desconexión.

Ahora a ponerse a trabajar en las vacaciones, que seguramente se decidirán a último momento, dependiendo del estado y las alturas de las aguas. Nos vemos, hasta pronto!

miércoles, 16 de diciembre de 2015

TRAVESÍA REDONDA A ROSARIO (parte IV)

Bienvenidos a El Navegante Delta Tour! Continuaremos hoy con la última entrega de la crónica de esta travesía. Para aquellos que no han podido leer los relatos anteriores, con solo cliquear AQUÍ podrán ver la primera parte.

El 22/11/15 amaneció y estábamos listos para arrancar con la Sexta singladura: Zarpamos a las 9 de la mañana luego de hacer el rol en la portería, con cielo despejado, 21º C y el saludo afectuoso de Mario, el marinero. Hoy es día de votaciones y por la tormenta de Rosario no pudimos llegar a destino para sufragar. Durante esta jornada deberemos navegar unas 59 Mn. para hacer noche en el Club de Pesca y Náutica Baradero, estimamos tardar unas ocho horas. Pasamos frente a la chimenea del Puerto Ingeniero Buitrago, arrojando bocanadas compactas de humo blanco, dejamos Puerto Martins, también Ramallo y Vuelta de Obligado. A estribor de la boya roja del km 293,3 del Paraná se abre la boca del Riacho San Pedro, hacia donde nos dirigimos. Un rato después estábamos pasando por el acceso al CNSP y más tarde caímos en el río Baradero.

Arribamos al club a las 16:45 hs. bajo la mirada agradable de varios socios y de Cacho (marinero) quien nos cedió la amarra de cortesía por esa noche. Tuvimos la visita de amigos y del Presidente del club. Nos hicimos una escapada hasta el centro, aún no habían cerrado los comicios, par caminar un poco y ver que ambiente se respiraba. Volvimos a la amarra en compañía de Yamila con quien improvisamos unas pizzas, mientras nos poníamos al corriente de las novedades.
La partida de nuestra amiga y el descenso del ruido ambiente nos marcaba el fin de otro día.

23/11/15 - Séptima singladura: A pesar de no estar previsto, esta debería haber sido la última, decidimos partir esta etapa y navegar solo unas 34,7 Mn. en lugar de las 64,1 y hacer un alto en Zárate. A pesar que por efecto de un viento regular del E, se picó el Paraná a partir de Atucha, en tan solo 4:30 hs. de haber zarpado de Baradero nos encontramos amarrados. Encontramos al Camping Las Tejas muy descuidado y totalmente desierto, lo que no nos afectó pues ni siquiera bajamos a tierra. 

24/11/15 - Octava y última singladura: Después del medio día, esperando arribar a nuestra amarra con agua suficiente, partimos de Zárate con una mayor velocidad de viento que el día anterior. Navegamos todo el Paraná de las Palmas con buenas olas, convirtiéndolas en espuma y spray.

Algunas consideraciones adicionales: Es la primera vez que contamos con Internet prácticamente durante todo el viaje y esto hizo que nos sintiéramos muy bien acompañados por muchos de Uds.
De las trescientas trece Millas náuticas navegadas, solo cincuenta y seis se hicieron algo tediosas, por las condiciones del río, el viento o la corriente. Realizamos cincuenta y tres horas de navegación administradas en doce días, con una velocidad promedio general de 5,9 Nudos y un consumo total de 227,6 litros.
Realizamos seis pernoctes en amarras de cortesía y cinco al borneo, siempre eligiendo zonas a resguardo y seguras, no teniendo absolutamente ninguna situación de inseguridad y/o peligro.
Este ha sido una navegación recomendable para realizar durante las épocas de primavera/otoño y con un mínimo de diez días de disponibilidad.

Desde el Shopping Portal de Rosario les deseamos a todos muy FELICES  FIESTAS  !!!!!!!

Así queridos amigos damos por finalizada esta travesía. esperamos, como siempre, haberles sido de utilidad y quedamos QAP para cualquier consulta que quieran hacernos. En breve subiremos los videos de este crucero que los podrán ver en nuestro canal de Youtube

jueves, 10 de diciembre de 2015

TRAVESÍA REDONDA A ROSARIO (parte III)

Bienvenidos a bordo!
Si les parece, continuemos con la crónica de esta travesía. Habíamos arribado al club, conocido sus instalaciones, sus directivos, etc.

17/11/15 - Primer día de descanso: Amanecimos a las 9:30 hs., el tiempo no estaba bueno y hacía mucho calor. Luego de desayunar se nos acercó un amarrista, el dueño del Navegante II, un Benetau 35 alucinante y nos recomendó dos lugares cercanos para visitar con el auxiliar.
Uno de los derroteros consistía en trepar el Paraná hasta el puente Rosario - Victoria y caer a estribor antes de cruzarlo. Así se accede a una navegación entre pequeños bancos, paradores y playas, a lo largo del Riacho La Invernada, que termina desembocando nuevamente en el Paraná, frente al monumento de la bandera. El destacado de la zona resultó ser el Capibara, de Claudio y Erika (0341-15400 2348/2350), un parador en donde sirven pescado, empanadas y demás delicias hechas en horno de barro.

Otra opción era el Embudo. Una laguna con entrada por el Paraná, río abajo, en donde el club tiene  una sede que se encuentra en pleno desarrollo.
Originalmente el cronograma del viaje establecía zarpar al día siguiente, pero entre estas nuevas propuestas a conocer, el compromiso de Carlos a pasarnos a buscar para cargar combustible en el centro, revisar una trepidación que tenía la reversa, que apareció cuando estábamos maniobrando para amarrar en el YCR y lo más importante, una alerta meteorológica por fuertes vientos vespertinos; decidimos postergar la partida un día. Esa noche tiramos algo en la parrilla que el club tiene en la costa, debajo de un quincho, y nos deleitamos mirando el río, el club y la ciudad de noche.

18/11/15 - Segundo día de club: Hoy salimos, relativamente temprano, a conocer la laguna del Embudo. La boca de entrada se encuentra en S32 54.750 W60 39.501, con un canal señalizado con boyarines ciegos y una profundidad de entre 0,80 y 1,10 mt., tiene una longitud de unos 2500 mts. y dentro su profundidad es buena. Hay un muy amplio surtido de paradores, clubes y sedes (Patrones a motor - Club de Vela - YCR - etc.) como para elegir a donde embicar en playas de arena. El lugar semeja a nuestro Pajarito pero mucho más abierto y con una variada propuesta de servicios.
Nosotros desembarcamos en la sede del club en donde amarrábamos, volamos uno de los drones, investigamos el paraje y nos dispusimos a almozar.

De repente, sobre el SW, una celda de tormenta avanza a pasos redoblados!
Rápidamente guardamos todo, trincamos los bultos en el semi y salimos en modo ágil. Allí el Paraná tiene unos 1.100 mts. de ancho y tenías dos millas náuticas hasta el club. Ya habíamos navegado con ese río picado y no quería que me agarrase arriba del Piraña.
Los últimos ciento de metros fueron a los saltos y bastante húmedos, cuando llegamos a la amarra éste era el panorama, medimos vientos de 28/34 Nds. y registramos mucha actividad eléctrica. Supimos después que en los alrededores había causado varios destrozos. La alerta se había adelantado al menos tres horas y como venía la cosa, no iba a parar. Mañana evaluaremos si seguimos o aguantamos un día más acá, llegando la noche el viento cayó a 15/20 Nds.

19/11/15 - Tercer día en el club, varados por tormentas fuertes:  Una cantidad insoportable de agua cayó sobre el Palometa, a medida que transcurría la jornada el viento recuperaba velocidad (30/32 Nds). Por la tarde salimos del club a caminar, a unas ocho cuadras hacia el sur se encuentra el Shopping Portal en donde tomamos café, miramos vidrieras, repusimos algunas vituallas y adquirimos algunos souvenirs. De vuelta al club estuvimos con Silvia, de la Comisión de Regatas, quien nos consiguió un gallardete distintivo. Revisé el golpe que tenía al poner reversa y descubrí que era el manchón de acople del último tramo de la línea de eje. Un poco de amoladora, unos bulones y algunas cosas más y el problema estaba solucionado como para dejarnos volver a Tigre. 

Esto merecía una celebración! y así fue que cenamos en el restaurante que teníamos a solo unos pasos unas empanaditas de carne fritas de entrada, ñoquis, milanesa napolitana con papas a la española y de postre una tarta de manzana con helado, un tinto Santa Julia que terminamos en el exterior, sentados en muy cómodos sillones bajo la galería, mirando al gran Paraná.

La verdad es que no nos podíamos quejar de nada, el barco estaba perfecto, el temporal nos agarró en aguas protegidas, conocimos gente muy macanuda y la estábamos pasando requetebien.

20/11/15 - Quinta Singladura: Zarpamos a las 11 de la mañana con viento calmo, cielo despejado y 21º C. Sorprendidos gratamente en cuanto nos ubicamos en el canal pues, a 800 rpm estábamos navegando a 8,8 Nds. (recordábamos que a la ida, ese mismo tramo, nos costó muchísimo remontar a 900 rpm y una velocidad de 3,8 Nds.... un parto). Desandamos millas hasta la boya de bifurcación de canal de estribor del km 366 para ingresar al boyado de acceso al Náutico Villa Constitución y al pequeño puerto que posee un poco más al Norte. El mismo se encuentra muy bien señalizado y con buena profundidad. Franqueando la boca de acceso a la bahía del club, la cual se encuentra entre dos espigones basados en piedras, sin ofrecer peligro alguno, sobre estribor se encuentran seis amarras de cortesía. El CNVC cuenta con servicio de energía eléctrica y agua potable en la amarra, muy buen calado en toda la bahía, buenos vestuarios con duchas, varios baños distribuidos en todo el predio, parrillas y quinchos, restaurante, playa y bar. El fuerte del club es la guarda de lanchas que bajan por una rampa, sobre sus trailers, ayudados por un malacate eléctrico.

El pedido de amarra se realiza a través del canal 71 de VHF, a pesar de que en todos los carteles figura el canal 72.
Salvo el repaso riguroso y sistemático de los niveles de combustible, lubricantes, graseras y prensa estopa no había más que hacer, así es que nos dedicamos a disfrutar del lugar inmediatamente.
Unos mojitos en la playa sirvieron para programar lo que restaba del día y el siguiente, luego llegó el baño y la cena en el resto, que mucho habían recomendado en Rosario.
La jornada rápidamente llegó a su fin y nos fuimos a descansar felices de haber entrado en Villa Constitución.

21/11/15 - Día completo en V.C.: Otro día de viento que ronda F6 del E/NE, imposible por ese entonces hacer playa, aunque para la escuelita de optimist estaba ideal. Nuestro plan "B" fue salir a conocer el pueblo y así fue. La zona inmediata al club no es muy linda, nos habían recomendado no salir o regresar caminando por la tarde/noche, pero durante la mañana la cosa estuvo bien. Solo hubo que caminar cinco cuadras hasta la calle principal que se llama San Martín y luego por ella hacia al Norte para recorrer su zona céntrica. Es un lugar muy tranquilo, muy pueblo a pesar de sus 40.000 habitantes. Volvimos al club, con un viento mucho más manso que nos permitió disfrutar de la playa hasta la caída del sol. Pareciera que los días pasan más rápido cuando uno ha traspasado la mitad del tiempo que dispone, y sin darnos cuenta ya estaba por terminar otra jornada. Mañana tenemos prevista la partida de V. Constitución y otra singladura pero por ahora los dejo descansar unos días para relatarles el final de esta navegación redonda a Rosario.

Recuerden que si quieren ver más fotos pueden hacerlo haciendo clic AQUÍ.

Datos referenciales:
De Rosario a Villa Constitución navegamos 35 Mn. en 4:30 hs., con un consumo de algo menos de 20 lts., con una velocidad promedio de 7,8 Nds.

Los espero en la próxima! Buenas singladuras y naveguen con precaución.

Nos vemos!

martes, 1 de diciembre de 2015

TRAVESÍA REDONDA A ROSARIO (parte II)

Hola!, buenos días, buenas tardes, buenas noches! Listos para seguir navegando... zarpemos entonces!

15/11/15 - Tercera singladura: Con algo de viento sostenido del N/NW y 26ºC soltamos amarras a las 11 hs. del CNSP para realizar una estimada navegación de siete horas hasta el Riacho Martincito (altura Puerto San Nicolas). Era momento de prender la compu, conectar la antena de GPS y abrir el NRoute... eh, que pasa? Noooo! Pruebo de nuevo, reinicio y nada. El NRoute no reconoce el COM4, ahí tengo cargado el track, los WPs, todo! Desesperadamente acudo al OziExplorer y unas viejas cartas Raster para realizar la navegación, usando la carta con toda la data en el Mapsource como referencia. Esta tediosa tarea de prueba y error duró prácticamente las 6,1 Mn. que tiene de longitud el Riacho San Pedro, el cual es absolutamente navegable, desde la salida de la bahía del club hasta la Hidrovía.
A las 12:15 hs., bien recostados sobre la costa de estribor, detrás del velero Imagine, ingresamos al caudaloso e imponente Paraná, que a esa altura tiene una distancia de 2.500 mts. aproximadamente entre costas, y en donde se notó la verdadera velocidad del viento que amuraba al Palometa por el través de estribor.

Enseguida dejamos a la localidad de Vuelta de Obligado y unas dos horas y cuarto más tarde nos encontramos frente a la boya del km 316 de bifurcación de canal, decidimos caer a babor y tomar el que nos haría pasar por sobre las costas de la Ciudad de Ramallo. Sencillo, con unos balnearios muy coquetos y un club náutico apocado, este escenario no podía ser mejor para recibir a las decenas de nadadores que competían en una prueba de aguas abiertas, el cual dejamos lentamente y aprovechando el espectáculo.
A partir de aquí el promedio de velocidad comenzó a decaer. Sin cartas precisas ni conociendo el arte de "remansear", así llaman los lugareños a navegar por las zonas muertas del río y con menor profundidad posible, el "chorro" (corriente en contra de entre 2,5 a 3 Nds.) se sentía como una enorme Danfhort tirada por popa. Llegamos a navegar, durante mucho tiempo, a 3.8 Nds. Se hizo muy dura la trepada y hasta estuvimos a punto de claudicar a la altura del km 330/335, dando por finalizada allí la singladura y fondear en alguno de los muchos arroyos de buen calado con que cuentan las islas Bodega y La Espera, pero faltaba tan poco para cumplir el itinerario...
El paisaje no estaba ayudando mucho. Los puertos de Somisa, San Nicolas, etc., recortaban a contraluz una imagen sombría, casi terrorífica. El tráfico comercial era intenso y demandaba una constante atención en la navegación.

Pero todo llega. Después de nueve interminables horas de navegación estábamos en el destino programado. El Riacho Martincito es una vía navegable que corta por dentro una curva del Paraná, muy ancho y cuyo transito local se desplaza por la costa N/NE; la otra presenta una costa baja, con arboleda y buena profundidad, solo habrá que tener cuidado con algunas ramas grandes que velan y unos naufragios que se encuentran en la boca N/W.
Una rápida cena coronó la agobiante jornada, la tercera, y sin mucha sobremesa nos fuimos a descansar, satisfechos de haber cumplido con la meta.

16/11/15 - Cuarta singladura: Intentamos arrancar temprano pero la litera no nos liberaba. Recordamos, haciendo un poquito de fiaca, la proeza de Roberto y su Iporá, allá por Junio del 2011. Por suerte estaba un poco nublado y la temperatura era menor a la del día anterior, eso si, el viento seguía acompañándonos. Después de la revisión de rutina: niveles de aceite, traspaso de combustible de los bidones al tanque, inspección del prensa de la línea de eje, trampas de agua del gasoil, etc., cobramos fondeo y pusimos proa a Rosario a las 9:30 hs. Esta iba a ser una navegación más extensa, teníamos 42 Mn. por delante y el agobio físico de los tres días anteriores.
No tardamos mucho en divisar la cúpula de la Basílica de San Nicolás, la boca de Yaguaron (acceso Norte por donde se llega al Motonáutico San Nicolás o al Club de Regatas), Villa Constitución (puerto que haremos a la vuelta), etc. Mientras tanto seguíamos acumulando horas y millas.
La práctica de kate-surf es algo muy frecuente por estas zonas. A mucha gente se ve aprovechando el viento constante inflando sus velas frente a las barrancas con tremendas mansiones a tope o en las playas de los balnearios.

De repente, casi de sorpresa nos topamos con la boya de bifurcación de canal del km 412.3, estábamos franqueando el acceso al puerto de Rosario. Estimados amigos, no quieran saber como baja el agua en esa curva frente a la ciudad, monumento, costanera, paseo. Es un rápido el Paraná.
Dejamos la urbe y continuamos al Norte después de dejar documentado el momento. De frente se veía el cuarto y último puente por el que nos faltaba pasar navegando: Rosario - Victoria, oficialmente denominado Puente Nuestra Señora del Rosario.
Ya en el frente del Yacht Club Rosario y a través del canal 78 de VHF solicité una amarra de cortesía que gentilmente nos dieron en una muy privilegiada marina. Las cosas se empezaban a poner mejor, atrás quedaban tantas horas de navegación. Después de asegurar al Palometa, con la ayuda que nos brindó un marinero en un semi, y de hacer el rol en la portería, se nos presentó el dueño del lugar que estábamos ocupando. Allí amarra un Mazolli que en ese momento se encontraba en el varadero. Carlos nos mostró el club y se ofreció muy amablemente a llevarnos, al día siguiente, hasta la ciudad para cargar un par de bidones de reserva de combustible. El club es sencillamente un paraiso excelentemente bien mantenido, con todas  sus instalaciones en condiciones, un resto del que después les hablaremos y un personal eficiente, amable y servicial. No podíamos pedir más y tampoco esperamos tanto.

Con la instalación de las chubasqueras, algo en la panza y un breve brindis nos fuimos a dormir para terminar un día de sesenta horas, esperando una copiosa lluvia pronosticada.
Creo que Uds. estarán tan cansados como nosotros, así que les propongo tomarnos un breve descanso y volvernos a encontrar para seguir compartiendo esta travesía que recién se encuentra a la mitad.

Datos referenciales:
De San Pedro a Rosario navegamos 79 Mn. en 17:30 hs. Nuestro consumo fue de 70 lts. de combustible y nuestra velocidad promedio de 4.5 Nudos.
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