lunes, 13 de noviembre de 2017

ELEGIR APROPIADAMENTE

Hola, como están? Bienvenidos a un nuevo encuentro.

Hoy quiero transmitirles una sensación personal que vengo teniendo durante estos últimos años y que voy consolidando cada fin de semana a medida que se acerca la inminente llegada del verano. 
Deseoso de que compartan con nosotros sus experiencias y comentarios vía facebook, es que pasaremos a desarrollar el tema en cuestión.

Sin lugar a dudas, todos los que navegamos desde hace tiempo, podemos apreciar el boom del rubro en estos últimos años. El explosivo aumento del parque náutico, hace poco me comentaban que se encuentran matriculadas unas 250.000 embarcaciones, ha dejado a clubes, amarras y guarderías sin cupos. Los recreos, paradores y cada uno de los afluentes del Paraná se ven invadidos los fines de semana por embarcaciones de todo tipo. Con amigos o familia a bordo, los nautas buscan disfrutar del aire libre, del esparcimiento, de la camaradería, del turismo; en síntesis buscan "desenchufarse", aunque mal no sea, por un rato.

¿Es que la gente comprendió los beneficios que acompañan a tal noble deporte? ¿Se habrá logrado romper con el mito: "el que tiene un barco tiene plata"? ¿Es hoy menos complicado mantener una embarcación que en décadas anteriores? ¿Los propietarios se dan más maña y requieren menos de los servicios de "mano de obra calificada"? ¿Es quizá que ante la dificultad de encontrar esta mano de obra y caer en las de un improvisado, tanto el recién iniciado nauta como el experimentado se arriesgan a realizar las obras ellos mismos, reduciendo así los costos de manutención?

Estos y otros tantos interrogantes probablemente también vos te los hagas. La realidad es que la gente se está acercando cada vez más al río para descubrir que no solo se navega en caros y lujosos cruceros último modelo.

En muchos casos, esto trae como consecuencia directa la recuperación de gran cantidad de embarcaciones de madera abandonadas en el Delta. El auge de la restauración de estos barcos está en su apogeo, ya sea en astilleros especializados y dedicados a tal fin o en los terrenos de algún carpintero náutico para los que cuenten con menor presupuesto. Para aquellos quienes tengan los conocimientos necesarios propios o de un amigo, la misma amarra es otra buena opción.

Particularmente, podemos ver como muchos propietarios de embarcaciones incursionan en la mecánica, la fibra, la carpintería, tapicería y lonería o la pintura; a veces con muy buenos resultados y otros no tanto. Lo importante es la terapia y juntarse posteriormente para intercambiar conocimientos y experiencia. Una vez más la náutica cumple con su cometido: "desenchufarse y reunirse a charlar con otros colegas, cualquiera sea el motivo"!

Conclusión: Todo aquel que tenga intenciones de navegar podrá hacerlo. Esto dependerá de sus ganas y de la elección de su embarcación en relación a sus posibilidades, conocimientos e instrucción náutica. No todos los que tenemos barcos somos potentados, el secreto reside en elegir apropiadamente.

Amigos "Navegantes", estamos entrando en la época del año más linda para navegar y el verano se encuentra a la vuelta de la esquina. Repasen sus naves y esperen listos a zarpar! Hasta pronto y mantengan un pie de agua bajo la quilla!

viernes, 27 de octubre de 2017

DIEZ BUENAS RAZONES PARA NAVEGAR

1 Navegar mejora la calidad de vida: La navegación recreativa estimula el turismo, el entretenimiento familiar. Reduce el estrés y provee una oportunidad enriquecedora para el desarrollo personal, ya sea instruyéndose aún más en las artes náuticas o simplemente disfrutando del Delta.

2 Navegar, no siempre es caro: El espectro de embarcaciones que ofrece el mercado es muy amplio. Algunos de ellos son más accesibles de lo que uno cree, además por lo general, muchos propietarios suelen (por economizar y/o para tener la seguridad de que el trabajo quedó bien hecho) realizar muchas tareas ellos mismos.


3 Navegar es camaradería: Está fehacientemente comprobado, que relajarse en familia y con amigos es una de las actividades favoritas de los nautas, junto con la pesca y la exploración de nuevos lugares. Según lo antedicho, lo mejor de tener un clásico no pasa por tener el último instrumental, la eslora más grande, etc., lo mejor de navegar en un barco de madera pasa simplemente por la oportunidad de navegar, y si se puede, compartir un asado.


4 Navegar es muy conveniente: Sabías que el 80% de los argentinos vivimos a menos de una hora de una vía de agua navegable? Es decir que podés estar disfrutando del aire fresco y del agua en muy poco tiempo. En el caso de aquellos que estamos cerca del delta, solo hace falta decidirse para que cualquier día de la semana podamos cenar a bordo o simplemente disfrutar de unos buenos mates contemplando la caida del sol.

5 Navegar es una actividad reconfortante: La navegación nos proveerá de grandes y diversas recompensas, a capitanes y tripulantes. Disfrutar de una copa de buen vino bajo un cielo único acompañado de gente que uno quiere, compartir con los chicos la confección de un nudo marino o un pique en la boya, salir en el auxiliar a explorar algún riacho desconocido, en fin, el límite lo ponemos nosotros!


6 Navegar es un buen ejercicio: Desde la preparación pre zarpada (quitar carpa - llenado del tanque de agua potable - abordaje de suministros - soltar amarras - etc), pasando por la compensación del rolido de la embarcación en navegación. En verano, unas buenas zambullidas en el río, una trapeada de la cubierta o la limpieza del casco desde el auxiliar, harán que su estado físico sea saludable. Y ni que hablar de los beneficios psico-físicos.

7 Navegar se aprende con facilidad: Si ud. es novato o se está decidiendo a emprender esta actividad, siempre encontrará a alguien más avezado y gustoso de acompañarlo en sus primeras experiencias. Hoy se puede encontrar con gran cantidad de escuelas, fundaciones y particulares que dictan muy buenos cursos.

8 Navegar es diversión: En realidad el motivo por el cual hay que navegar, es por que es muy divertido y placentero. Existen tantas actividades relacionadas a la náutica como se nos ocurra. No tiene límite de edad. El delta es tan vasto que podemos disfrutar de todo tipo de escenarios, amucharse en determinados ríos o parajes, o salir en busca del silencio y la tranquilidad. Vivir el Paraiso es navegar por el Delta!

9 Navegar en vacaciones: No se prive de esta experiencia sin igual. Comience disfrutando de una fin de semana completo, luego extiéndalo a un fin de semana largo y cuando se quiera dar cuenta, estará disfrutando de sus mejores vacaciones, a bordo de su embarcación.

10 La décima razón para Navegar, la pone vos: Comentanos al pie, cual es para tu razón o motivo para navegar. Anímate y expresa tu opinión!


viernes, 13 de octubre de 2017

BAJOS DEL TEMOR - historia náutica

Bienvenidos amigos nautas!!!
Hoy les tengo una apasionante historia náutica para compartir. Ojalá los atrape como a mi!

Los "Bajos del Temor" se encuentran en el Delta del Paraná, muy cercanos a la desembocadura del Paraná de las Palmas. Es un amplio espacio de agua en el que vierten sus aguas los arroyos Chaná y Aguaje Durazno y es una zona con poca profundidad de agua, donde el avance del delta sobre el río se palpa en el crecimiento de los juncales. 
El saber popular dice que su nombre proviene de cuando los barcos que navegaban por la zona encallaban, debido a los bancos de arena que hay en el sitio, pero la verdadera razón de su nombre es bien distinta y ha quedado en el olvido de los años.


Para conocer el origen del nombre de los Bajos del Temor debemos remontarnos a muchos años atrás y a algo más al norte del lugar. Más precisamente a la década de 1870 / 1880 y a la isla de La Paloma, en la desembocadura del Paraná Bravo en el Río Uruguay.

Allí vivió por esos años Marica Rivero, que comandó una de las bandas de piratas más feroces que asoló la región a finales del siglo XIX. La banda de Marica, como tantas otras asentadas a lo largo de los ríos Paraná Guazú y Paraná Bravo, se dedicaba a asaltar a los veleros que pasaban por esos ríos.


Esta situación llevó a los gobiernos Buenos Aires y Entre Ríos, a prestar atención a lo que ocurría en las islas y se organizó, en conjunto, un operativo para acabar con las bandas del delta. 
La lucha duró muchos años y con mucho muertos. De ambos lados. Finalmente Marica Rivero, el "Correntino Malo", y cinco de sus hombres son atrapados, luego de tenderles una emboscada.


El operativo estuvo a cargo del Teniente Agapito Zapata, oficial del ejercito, quien era tan feroz como los piratas. 
Los siete prisioneros fueron transportados río abajo por el Uruguay en un pequeño barco custodiado por Zapata y diez de sus hombres. Llegaron a lo que hoy conocemos como Bajos del Temor e ingresaron a la bahía, que era mucho más amplia por aquellos años. Allí decidió librarse de los prisioneros.
Uno a uno fueron llevados de la bodega del barco a tierra y estacados en un sitio muy cercano a la costa.

Zapata no se quedó a ver como el agua avanzaba sobre la costa, traída por el viento del sudeste. Levó anclas y el barco partió, dejando atrás los gritos de los hombres y claro le llegó el juramento de venganza de Marica Rivero. 
Ella y sus hombres murieron ahogados y sus cuerpos estacados nunca se encontraron.


Pronto comenzó a correrse la noticia de lo que había ocurrido. En Buenos Aires hubo una investigación, pero no se llegó a nada, nadie testimonió en contra de Zapata. Todo quedó en el olvido, pero no tanto. Porque por la zona del delta comenzó a comentarse que Marica Rivero, el "Correntino Malo" y sus hombres habían vuelto a las andadas. ¡Pero estaban muertos! 
De eso nadie tenía dudas.


Se decía que cuando las aguas bajaban aparecían y continuaban con sus asaltos a barcos, pero esta vez eran mas feroces por sus ansias de venganza. Pero fue solo un rumor, sin ninguna confirmación. 
Confirmación que llegó varios años después.


Era una noche oscura. El cielo estaba cubierto de nubes negras lo que hacía presagiar una tormenta. El viento del norte había sacado el agua del río y la bajante se hacía pronunciada. Un velero de tres palos se acercaba bajando desde el Uruguay. Los doce pasajeros cenaban en el comedor bajo cubierta, mientras el capitán procuraba orientarse algo confundido por no poder ver los contornos de la costa. No sabía donde estaba.

Sintió un crujir bajo el casco y comprendió que habían encallado. Se dirigió a la proa del barco y a punto de llegar un relámpago iluminó el lugar. Se quedó pasmado por lo que vio. 
Delante suyo apareció una mujer robusta, el pelo largo mojado le caía sobre los hombros y cubría parte del rostro. Antes que la luz del relámpago se apagara alcanzó a ver detrás de la mujer otros seis hombres. Todos con el mismo aspecto, mojados, las ropas hechas harapos, todos con largos puñales y espadas en sus manos. No llegó a escuchar el trueno que vino después. La mujer lo decapitó antes de que pudiera darse cuenta de lo que ocurría.

En el comedor, los pasajeros comían y sólo les llegaban los sonidos de la tormenta. Sentado a la mesa frente a la puerta de entrada se encontraba un oficial del ejército. Su pasado como teniente, jefe de las tropas que habían operado en el Delta del Paraná había quedado atrás. Casi ni recordaba esa época. Ahora tenía una buena posición con su cargo de Coronel y el comienzo del nuevo siglo lo encontraba retornando con su familia, dos hijos y esposa, de unos días que había pasado en la República Oriental del Uruguay.

Cuando la puerta voló y esa mujer apareció en el comedor, la reconoció enseguida. Agapito Zapata poco pudo hacer para defender a su familia y al resto de los pasajeros. Nadie puede matar a un muerto. 
Al día siguiente los cuerpos decapitados de doce pasajeros, entre ellos cuatro niños, y de ocho tripulantes aparecieron colgados de los palos del velero. 
A partir de esa masacre, y por muchos años, pocos se atrevieron a navegar por la zona. Se impuso entonces aquel nombre "Bajos del Temor".


Hoy pocos recuerdan la historia de Marica Rivero y Agapito Zapata. Las apariciones de los espectros de los bandidos se fueron diluyendo con el tiempo y el motivo del nombre de los bajos también. 
Pero el tiempo trascurrido, si bien para los vivos puede parecer mucho, para los muertos es nada. Les espera la eternidad en esa situación. 
No hay ninguna garantía de que se hallan retirado del lugar para siempre.


(Roberto Vilmaux)

jueves, 28 de septiembre de 2017

PRENSA ESTOPA, sentina seca ?

Hola Navegantes! Durante esta semana, vía facebook, un lector nos solicitó que escribiéramos sobre el mantenimiento del prensa estopa, pues está por terminar de reciclar su barco y este tema lo tiene un poco preocupado.

Este vital elemento, instalado en toda embarcación con propulsión del tipo "línea de eje", se encuentra rematando un tubo que atraviesa el codaste llamado bocina, por donde el eje de transmisión atraviesa el casco impidiendo el ingreso de agua al interior del yate; a excepción de un leve, casi imprescindible goteo.

Comencemos entonces por detallar los dos tipos existentes de prensaestopa:
Prensa estopa seco: Muchos son los astilleros que están optando por la instalación de éstos y hasta inclusive, se venden en los almacenes navales como reforma de los convencionales. Dependiendo de las marcas, el sellado se obtiene por la fricción de un aro de carbono o cerámico que es presionado mediante un fuelle de kevlar sobre otro aro de acero. Es un sistema relativamente nuevo y que se impone cada día más, su principal ventaja radica en que se puede decir que no tiene mantenimiento periódico, excepto la toma de agua de río que se utiliza como refrigerante y no puede fallar. Son de uso cada vez más frecuente, ya que suelen ser totalmente estancos y no requieren mantenimiento.

Prensa estopa convencional: Estos están formados por una tuerca (con contra tuerca) que ajusta sobre el extremo de la bocina que se encuentra roscado y mecanizado para darle alojamiento al tradicional pabilo trenzado embebido en una muy buena grasa hidro-repelente. Al apretar este conjunto se forma un sello, con el pabilo y la grasa, que ajusta al eje y lo vuelve estanco. A diferencia de los prensa estopas secos, los convencionales necesitan un mayor control, ya que debemos inspeccionar, por lo menos una vez por semana, dependiendo del uso, que la empaquetadura de pabilo esté en condiciones, que no se haya quemado con la fricción del eje. Para ello, debemos dejar que una gota de agua pase al interior del barco aproximadamente cada 30 segundos cuando el eje está girando, si la entrada de agua es superior a ese periodo de tiempo, debemos apretar la cápsula que contiene el pabilo para prensar un poco más la empaquetadura y lograr un mejor sellado.

Es probable, después de varias apretadas, que no se pueda ajustar más por haber llegado al final de su recorrido y la entrada de agua siga a un ritmo considerable; es el momento entonces de reemplazar la estopada, aunque en la práctica y por seguridad, será conveniente no llegar a ese punto.

Como reemplazar la empaquetadura: Se deja bien aclarado que para este procedimiento no es necesario sacar la embarcación a tierra, si bien entrará algo de agua, no será un problema que una bomba de achique no pueda solucionar.

Ahora bien, desenrosque la tuerca de la empaquetadura para poderla desplazar hacia proa. Corte tres o cuatro tiras, pero en este caso de pabilo teflonado (que podrá adquirir en ferreterías industriales) cuya longitud cubra el diametro del eje y colóquelas de tal manera que la unión de los extremos de cada cordón quede a 90º con respecto a la anterior. Importante: este pabilo teflonado viene en forma de cordón de distintos diámetros, deberá previamente tomar la altura entre el eje y la rosca de la bocina para adquirir el correspondiente a su prensaestopa.

Vuelva a roscar la tuerca de apriete hasta que sienta una ligera resistencia. El ajuste final se hará con el barco en marcha e iremos apretando la tuerca hasta que veamos que no entra agua por el prensaestopa, excepto la gota que nos indica la correcta refrigeracion del sistema.

Para dar por finalizada la tarea de mantenimiento, se deberá rellenar la grasera que alimenta el interior de la bocina con una muy buena grasa hidro-repelente. Valdrá la pena invertir unos morlacos pues aunque no es barata, un kilo de esta grasa nos puede durar todo un año, en cambio las económicas se emulcionarán con facilidad y no cumpliran con su función. Ajuste periodicamente hasta sentir una ligera resistencia.

Espero Ramiro que la nota haya sido clara y sirva a tus fines. Para todos nuestros amigos un cordial saludo y nos vemos, la semana próxima, en otra entrega de El Navegante DT!

jueves, 14 de septiembre de 2017

CUAL ES EL MOTOR IDEAL

Bienvenido a otro encuentro gráfico!
Muchas consultas hemos recibido a cerca de motorizaciones internas para embarcaciones de desplazamiento, teorema por el que también nosotros hemos pasado. A raíz de esto y de la data recolectada oportunamente, es que compartimos con aquellos que la necesiten, esta información:

En el caso de pensar en renovar nuestro viejo motor diesel de nuestra embarcación de desplazamiento, lo esencial es tener una estimación de cual será la potencia necesaria para conseguir que la embarcación alcance su velocidad máxima.

Se deberá tener en cuenta las unidades de medida que se emplean para expresar la potencia de los motores. Aunque técnicamente sería inexacto decir que un CV (Caballo Vapor) es lo mismo que un HP (Horse Power), podemos considerar que se trata prácticamente de la misma magnitud. En consecuencia, cuando una potencia de un motor está expresada en CV o HP no tenemos que apreciar, a efectos prácticos, diferencia sustancial alguna. En cambio, cuando la potencia se expresara en Kilowatios, facilmente se podrá efectuar la conversión a CV multiplicando el valor Kv por 1,35.

Cuando se realizan cálculos para la obtención de la potencia de motor necesaria para impulsar un barco, uno de los factores a tener en cuenta es la relación entre la velocidad y la eslora de flotación.


Todos los fabricantes de motores expresan en sus especificaciones la potencia de referencia de un motor para un determinado número de revoluciones por minuto (r.p.m.) que debe alcanzar este para entregar esa potencia. Esta condición tiene una importancia específica en el momento de decidir con que motor nos quedaremos, pues no será lo mismo, por vibraciones, ruidos, consumo y desgaste, un motor que a 2000 rpm alcance 40 HP, que uno que alcance la misma potencia a 3600 rpm.

Si se divide la velocidad que alcanza el barco (en nudos), por la raíz cuadrada de la eslora de flotación (en pies), se puede concluir que un motovelero suele tener una relación Velocidad/Eslora de flotación baja, inferior a 1,6.

Una regla sencilla consiste en multiplicar por 4CV las toneladas de desplazamiento de la embarcación clásica a la cual deseamos conocer la potencia necesaria. Este valor nos dará una potencia de motor aproximada que nos permitirá navegar a un 75% de la máxima potencia del motor, obteniendo así una velocidad de crucero acorde a las expectativas.

Normalmente, el fabricante, proporciona la información relativa al número de rpm máximas que puede alcanzar el motor en períodos temporales y también cual es el régimen de rpm adecuado para velocidad crucero de nuestro motor, que suele rondar el 75% del límite máximo. Estos datos nos indica que llevar el motor por debajo de ese régimen de rpm causará deterioro a los componentes internos a largo plazo, y por lo tanto no es aconsejable sobredimensionar el motor más allá de lo que nos permite nuestra eslora de flotación, como no es recomendable modificar las dimensiones de la hélice que nos impidan alcanzar el número óptimo y el máximo de rpm.

Como siempre esperamos haberles sido de utilidad, ante cualquier duda pueden consultarnos vía facebook.
Buenas singladuras y hasta la próxima!!!

miércoles, 30 de agosto de 2017

CAPITAL NACIONAL DE LA NAUTICA

Estimados amigos, les tengo material de lectura para el cockpit, aprovechando el mal tiempo.
Con intenciones de develar algo de la historia náutica de San Fernando, lugar físico de residencia terrenal, hice algunas averiguaciones que quisiera compartir con Uds... 



SAN FERNANDO y dos ASTILLEROS muy RECONOCIDOS:
La relación entre San Fernando y el Delta, los ríos, y obviamente, el transporte a través de ellos, se constituyeron en un elemento vital en la comunicación de la zona. Ya a fines del siglo XIX se establecieron las primeras líneas de navegación, entre ellas, la de Francisco Mari, que introdujo el primer vapor en el delta. Posteriormente se inició en esta tarea José Luciano, con el apoyo de Antonio Obligado y posteriormente el de Nicolás Ambrosoni, quienes crearon la compañía de Navegación Isleña.

Pero el centro de anclaje de hombres, embarcaciones y mercaderías fue el Canal de San Fernando, cuyo dique de carena, construido en 1875, cambió la historia del partido elevando su categoría de pueblo hasta el punto de convertirlo en ciudad, casi con su sólo empuje. Según cuenta De Marzi, un antiguo comerciante instalado en el canal desde la primera mitad del siglo XIX, los carreteros encontraban fletes con facilidad, y todos los días llegaban al canal tropas de carretas cargadas con mercaderías destinadas al delta y al Paraguay, volviendo de la misma forma: cargadas de cueros, plumas, yerba y otros productos que traían los barcos.

El movimiento era producido por las grandes empresas que explotaban las islas, dando trabajo a los lugareños y convirtiendo en tierras utilizables bañados y terrenos improductivos. Si bien todo este movimiento era importante, construido el dique, los malecones y dragado el Canal, el movimiento se hizo más intenso todavía.
En 1909 se hizo el primer empedrado de la calle Colón, que surcaba el borde del canal en dirección al río. A su vera, una enorme cantidad de changadores, peones y trabajadores por cuenta propia daban vida a los comercios e industrias que empezaban a instalarse en la zona.
 
Entre esas industrias, en relación con la náutica, la más importante fue la de los astilleros, que fundamentalmente se ocuparon de la reparación de embarcaciones, incluso de grandes barcos, y comenzaron a extenderse a lo largo de la costa del río Luján. 
Uno de los primeros astilleros instalado por propia cuenta en San Fernando, sobre el río Luján, a la altura del canal, fue el astillero y varadero “Sánchez”, propiedad de José Sánchez Gómez. El astillero se estableció en 1909 y entre las embarcaciones construidas por este astillero, debe recordarse al famoso vapor “Nicolás E. Ambrosoni”, propiedad de la Compañía de Navegación Isleña.
Posteriormente, en 1917, se estableció el astillero Pagliettini, en el que se construyeron infinidad de embarcaciones que surcaron los ríos del Delta. Su dueño, además de haber sido un pionero de la náutica, contribuyó permanente a la innovación del sector.
Habiéndose iniciado en los astilleros de Pagliettini, los hermanos Regnicoli, fueron fundadores de otro astillero, que en la isla ubicada frente al canal de San Fernando, levantaron con la ayuda de su padre en 1924.

Horacio Regnicoli recuerda los inicios de su padre en la actividad: “Mi abuelo siempre veía a mi papá con pedazos de madera y algún elemento cortante hacer botecitos o barquitos. Entonces le pidió al astillero de don Domingo Paglietini si no lo tomaba como aprendiz. Siendo un astillero de mucho prestigio, tomó a mi papá para enseñarle todo el arte de la construcción naval de embarcaciones hasta que a los veinte / veinticinco años, mi abuelo, compra un terreno que estaba frente al canal San Fernando e hicieron un galponcito de seis por seis, con unas chapas viejas y con palos de sauce, donde empezó a hacer entonces algunas reparaciones y fabricar algunas canoas para los isleños. El hermano menor de él, Gino, mi tío, cuando también tuvo edad para empezar a trabajar, hicieron una sociedad de hecho. En esos tiempos se construían embarcaciones para el trabajo, dado que no estaba muy difundida la actividad náutica deportiva. Eran muy pocas las familias que tenían acceso a este deporte. Los apellidos que yo recuerdo son de familias tradicionales de la Argentina, que como unos “aventureros”, practicaban la motonáutica. En aquellos años, no existían los motores marinos, entonces se compraba un coche antiguo en la calle Warnes, le sacaban el motor y el radiador que era de bronce y después vendían el resto. El motor lo marinizaban, lo adaptaban y lo instalaban en las lanchas o barcos.”

Seguramente, mis amigos de Museo Náutico Argentino deben tener mucha más info.

Nos vemos en la próxima? Recuerden: "Cuanto más se tarda, más se navega".

lunes, 14 de agosto de 2017

RESPONSABILIDAD ANTE UN NAUFRAGIO

Bienvenida a bordo a toda la tripulación que, tanto en ENDT como en Palometa de Río, nos sigue y, vaya sea de paso, nos halaga vía facebook!

Y hablando de facebook, uno de los álbumes mas visitados y comentados de nuestra red social es: "Una triste imágen...", en donde presentamos embarcaciones en estado abandónico o semi hundidas que encontramos en nuestras travesías. Las dudas más frecuentes de nuestros amigos son: si se podrían recuperar, dar otro uso (social), porqué quedan abandonados?, sus propietarios no tienen obligación de quitarlos de las vías navegables?, entre otras. Es entonces que decidimos escribir al respecto.

Comenzaremos por informar que la Ley de la Navegación Argentina, en cierta forma, protege al propietario de una embarcación, brindándole herramientas para limitar su responsabilidad, y hasta abandonar el naufragio a favor del estado. Lo recién mencionado ha sido aplicado ultimamente en el ámbito de la cuenca de los ríos Matanza / Riachuelo.

Si se sufre el desafortunado evento de un hundimiento y este produce la interrupción de la vía navegable u obstruye una bahía de amarras o zona de maniobras, o tal vez contamine con hidrocarburos (aceites, gasoil, nafta, etc.), el propietario deberá cargar con el dolor de la pérdida y el mal momento que vendrá después, pues seguramente lo intimarán a remover los restos del naufragio aunque su recuperación esté ligada a una maniobra sumamente complicada o económicamente costosa.

Entonces, además del siniestro, son los seguros quienes se harán cargo de los gastos de remoción? Lamento desilusionarlos, pues la mayoría de las pólizas excluyen esta responzabilidad a menos que se solicite específicamente su inclusión en la cobertura. Insistimos, solo si se incluye esta cláusula, la aseguradora correrá con los gastos de extración o, eventualmente, con los gastos generados por la tramitación de abandono a favor del Estado Nacional.

Ahora bien, existen riesgos que por más amplia que sea la cobertura están excluidos de las pólizas afectadas a las embarcaciones deportivas, como por ejemplo: los daños relacionados al medio ambiente. En este caso será el propietario, como responsable del bien, quien deberá responder por los derrames aguas negras, combustibles, ácidos, etc.

Conclusión:
Será por todo lo detallado que la mayoría de las embarcaciones se encuentran embicadas en la costa o en sus proximidades?
Tal vez estos sean los motivos del porqué hay tantas embarcaciones abandonadas, por los costos que significa reflotarlas?
Quizá, para sus dueños, les sea económicamente factible desmantelarlos y abandonar el casco...
O... saquen sus propias conclusiones y comentenlas en el facebook.

Muy buena navegación para todos y recuerden navegar con precaución. Hasta la próxima!