miércoles, 17 de agosto de 2011

SELLADORES... y afuera el agua

Hoy le dedicaremos un importante espacio a los selladores, un artículo fundamental en la construcción y mantenimiento de nuetras embarcaciones. Dado que en todas ellas existen ventanas, ojos de buey, tragavientos, tambuchos y una importante cantidad de herrajes que están afirmados al casco y a la cubierta (sin olvidar las tomas de agua, la bocina de la hélice, el ecosonda, etc.), todos estos vanos en donde se aloja lo antes detallado son potenciales vías de ingreso de agua que dependerán de la eficacia del producto sellador elegido para continuar siendo potenciales.

Los barcos de madera son los mayores consumidores de selladores. Para el calafateo, luego del pabilo, se suele utilizar desde hace tiempo el thiokol (un polisulfurado de vulcanización en frío de dos componentes) que consigue uniones sumamente resistentes, elásticas y flexibles.
Sin embargo, este trabajo también puede ser realizado con masilla epoxy, la que, además de ser flexible, elástica y de adherencia suprema, no se comprime por el asentamiento entre tracas y no forma los característicos cordones, cuyos excedentes, deben quitarse después de un tiempo.

Para las juntas de las cubiertas de baldeo, el thiokol ha sido el sellador por excelencia y aún lo es, aunque, si la junta es fina, puede ser reemplazado por el poliuretano. Ambos son sumamente resistentes al sol y al agua aunque deben eximirse de la limpieza con productos formulados con ácido oxálico (sal de limón). De todos los modos posibles de aplicación del sellador, sin duda el más práctico y veloz para juntas de hasta 10 o 15 mm de ancho es el cartucho, cuyo pico permite ser cortado a la medida justa de la junta. Para uniones más anchas, se impone el thiokol, que puede espatularse de una sola vez en lugar de tirar cordones paralelos como sucedería con la pistola portacartuchos.

En los barcos de Plástico, la unión entre el casco y la cubierta puede sellarse tanto con masilla epoxy como con thiokol o poliuretano.
En ambos tipos de embarcaciones, para la fijación de accesorios, tanto el thiokol como el poliuretano darán excelentes resultados. Como sea, el material de sellado debe ser aplicado en cantidad suficiente como para fluir por fuera de todo el perímetro de la junta una vez ajustados los tornillos, y el excedente eliminado por motivos estéticos y/o funcionales.

Los selladores de silicona y acrílicos tienen buena adherencia a los bordes, pero envejecen con el tiempo, se reducen, pierden elasticidad y tienden a despegarse. Los rayos ultravioleta los afectan, no así al poliuretano, que es hoy la mejor elección para todo tipo de junta; tenga en cuenta que este sellador reacciona con la humedad ambiente para fraguar (es en realidad de dos componentes aunque se provee uno solo de ellos, el otro está en el aire), de modo que es muy importante no abrirlo hasta el momento de usarlo, y taparlo inmediatamente después. Por supuesto, y como siempre se dijo, observar las instrucciones de cada fabricante es fundamental para obtener resultados óptimos.

Quizá los selladores más reconocidos y recomendables son los Sikaflex. He aquí entonces, una breve referencia de la línea náutica:
Sikaflex®-291 es un sellador de poliuretano altamente adhesivo aplicable en diversas áreas de la embarcación. Es resistente al envejecimiento y a la intemperie; no es corrosivo; puede ser lijado y pintado. Tiene muy buena adherencia en una amplia variedad de substratos, es resistente a la vibración y es eléctricamente no conductivo. Recomendado para realizar el sellado de juntas elásticas. Adhiere muy bien a la madera, metales, metales imprimados y pintados (sistemas de 2 componentes), materiales cerámicos y plásticos (GRP, etc.). No debe usarse, para sellar plásticos que son propensos a cuartearse por tensiones (Ej. Perspex, policarbonato, etc.).

Sikaflex®-290 está específicamente desarrollado para el calafateado de cubiertas de madera habitualmente usadas para este fin. Al curar forma un elastómero durable que puede ser lijado; es resistente a los rayos UV, al agua dulce y al agua de mar.

Sikaflex®-295 UV es un adhesivo elástico de poliuretano de un componente de consistencia pastosa que cura al ser expuesto a la humedad de la atmósfera. Posee tiempo de curado rápido, es resistente al envejecimiento y a la intemperie. Adecuado para adherir y sellar cristales orgánicos a aluminio (pulido o anodizado), GRP (resina de poliester), acero inoxidable, madera, recubrimientos bicomponentes y cristales Plásticos (PC, PMMA)

Sikaflex®-298 es un producto particularmente adaptado al pegado de las maderas de cubierta (Teka, Iroko, etc) y que por su condición de autonivelante facilita el trabajo (se extiende con una espátula) y garantiza una total estanqueidad entre la madera y la cubierta de Poliester o Aluminio, presentando una gran adherencia sobre la mayoría de los soportes utilizados en la construcción naval.

Pues bien, ahora si, ya no existen excusas para permitir ni una lágrima de agua dentro de nuestra embarcación. Buena navegación y hasta pronto!

miércoles, 3 de agosto de 2011

GASOIL: BACTERIAS - HONGOS - ADITIVOS

Bienvenidos a bordo colegas nautas!
Es nuestra costumbre, siempre dentro de lo posible, referirnos a temas de actualidad, es decir, solemos escribir notas que están relacionadas directamente con la estación del año en la que nos encontramos. Por tal motivo, en esta oportunidad nos referiremos al combustible estibado por largos períodos de tiempo, y más precisamente al de tipo gasoil o Diesel.

Es muy común que en esta época del año las salidas sean menos frecuentes y, en consecuencia, la reposición del combustible quede relegada al inicio de una nueva temporada. Durante todo ese tiempo comienzan a proliferar colonias de bacterias y bacilos ( Achromabacter, Aeromonas, Alcaligenes, Escherichia, Proteus, etc. ) y/u hongos ( Aspergillus, Cándida, Cephalosporium, Fusarium, Paecilomyces, Penicilium, Rhodotorula, Streptomyces, etc. ) producto del ambiente ideal que se genera entre la humedad que posee el hidrocarburo, la condensación de la misma, la oscuridad y el oxígeno que se encuentra alojado en el espacio que existe entre el nivel del combustible y el techo del tanque o depósito.

Ahora bien, esta contaminación bacteriológica (hongos, bacterias y bacilos) produce un tipo de alga que facilmente se confunde con un barro gelatinoso, muy común de ver en las bases de los filtros con trampa de agua, siendo este quizás el síntoma más común y fácil de reconocer como indicador de su presencia. Desafortunadamente, para cuando somos conscientes de que se ha producido esto, la contaminación del sistema ha alcanzado proporciones importantes.

Si bien las elevadas temperaturas del combustible recirculado en el sistema matará cualquier micro-organismo, estos elementos muertos forman suciedad que puede atascar rápidamente los filtros. También si la temperatura del combustible no es lo bastante alta, el crecimiento biológico que se produce en dirección descendente, colonizará con el tiempo la zona media de los elementos filtrantes produciéndose una significativa reducción del flujo de combustible, haciendo finalmente que el motor no reciba la cantidad necesaria para su correcto funcionamiento.

Entre los efectos más perjudiciales de la contaminación por bacterias, se encuentra la corrosión de todo el sistema: bomba inyectora, inyectores y depósito de distribución - almacenaje de combustible, con frecuencia detectado demasiado tarde. Los subproductos metabólicos de los microbios pueden producir ácidos orgánicos y ácido sulfhídrico que aceleran el proceso de corrosión.


PREVENCIÓN:
Mantener el tanque de combustible lo más lleno posible, procurando así la falta de oxígeno y con ello evitar la proliferación de las mencionadas colonias.
Utilización de un recomendado aditivo que por lo menos cumpla con las siguientes especificaciones:
1- Disipe molecularmente el agua presente en el combustible inhibiendo así la existencia de colonias de bacterias. 2- Recupere la capacidad de almacenaje removiendo y convirtiendo en quemable la basura que pueda haber en el tanque (solo la basura originada por el combustible).

En general estos aditivos cuentan con propiedades extras que serán beneficiosas para el motor y el medio ambiente como permitir que se desprendan y se quemen las lacas y barnices presentes en el sistema, evitando que se vuelvan a formar; mejoran la descomposición de barros existentes, evitando su posterior formación debido a la acción de un dispersante; reducen la emisión de humo del escape; consiguen una perfecta pulverización del combustible (debido a que se mantienen totalmente limpios los inyectores) con lo cual se obtiene un mayor rendimiento; reducen los depósitos carbonosos como consecuencia de una mejor combustión; aumentan el rendimiento del motor y su performance; prolongan la vida útil de aceites y filtros; y disminuyen la contaminación sonora y los valores de opacidad de las emisiones contaminantes alrededor de un 50%.


TRATAMIENTO:
En caso de no haber obrado preventivamente, se deberá entonces incrementar la dosis de aditivos a los efectos de exterminar bacterias y hongos, reemplazar filtros de combustible, limpiar trampas de agua y agregar un limpia inyectores (en concentración recomendada por el fabricante). En caso de continuar las fallas, emanaciones de humo, etc., le recomendamos recurrir al bombista de su confianza a los efectos de proceder a la limpieza y calibración de la bomba e inyectores.

Todo lo demás corre por cuenta suya. Ud. escuchará recomendaciones de todo tipo, desde las más coherentes hasta las más inverosímiles. Déjese llevar por los que más saben del tema y evítese malos ratos. Hasta la próxima, mientras tanto… a seguir navegando!

miércoles, 20 de julio de 2011

VIVIR A BORDO

Fascinados por el río, en búsqueda de tranquilidad y bajar unos decibeles, cada vez son más los propietarios de barcos que optan por vivir en ellos.

A continuación relataremos la historia de cuatro navegantes que abandonaron su terruño para vivir más tiempo en contacto con la naturaleza, sus estaciones, colores y fragancias; para cambiar el paisaje de la ciudad por un entorno más a fin con su pasión.

Si bien el cambio es categórico, el mayor desafío consiste en convertir una embarcación deportiva en una casa, despojándose de cierta comodidad y lugares espaciosos; la incorporación de los objetos cotidianos (indumentaria, servicios, confort, etc.) en unos pocos metros cuadrados significa un verdadero reto.

La gran mayoría de estos hogares “flotantes” son ocupados por propietarios solteros o separados de ambos sexos y, en menor proporción, por parejas y matrimonios con hijos pequeños.

Los motivos que llevan a tomar tamaña decisión son múltiples y variados, tantos como la cantidad de nautas que eligieron vivir así. Están aquellos que conocieron esta forma de vida empujados por algún motivo personal, otros que fanatizados por la vida náutica se negaron a circunscribirla sólo a los fines de semana o los que han mantenido en estado latente este deseo y dadas ciertas circunstancias especiales concretaron su sueño. Sin embargo, todas las historias coinciden en un punto: mejorar la calidad de vida (más bienestar, más momentos de ocio y relax, etcétera).



Adriana Mustoni: Instructora náutica de profesión, hace casi veinte años sintió la necesidad de darle nuevo rumbo a su vida. Con hijos grandes y demasiada presión en su actividad comercial, decidió cambiar los tacos altos por zapatillas y se instaló a bordo.
Fue muy difícil deshacerse de muebles, cuadros y libros y quedarse solamente con lo indispensable, pero con el tiempo, te das cuenta de la cantidad de cosa innecesarias a las que uno está aferrado. Cada día que pasa estoy más segura del paso que di, nos comenta Adriana.

Carlos Menéndez: Marino retirado y fanático de la náutica, Carlos, con muchas ganas de cumplir proyectos postergados, decide en los ’90 adoptar como domicilio fijo su pequeño barco. Nos cuenta que uno de los grandes beneficios, en esta nueva vida que emprendió, es haber armado una comunidad muy enriquecedora con gente de experiencias muy interesantes.

Juan Pablo Arenas: Hace veinte años conoció la náutica a través de un amigo y ya nada fue igual a partir de entonces. Con la amarra en un club de Olivos, Juan Pablo pasaba sus fines de semana (de viernes a lunes) en el barco hasta que decidió mudarse definitivamente a su velero. Nos cuenta que tiene media hora de viaje hasta su trabajo y al volver, se sumerge en otro mundo.
Es como vivir en una casa con pileta olímpica, doce canchas de tenis, restaurante y parque, ¿qué más se puede pedir? Las vacaciones también están resueltas, solo hace falta elegir un destino y encarar la travesía!

Daniel González: Hace cinco años que, por problemas familiares, decidió cambiar su casa por su barco. Hoy en pareja, Daniel nos explica que la clave para vivir dos personas en un lugar tan reducido es: optimizar al máximo los espacios, ser lo más ordenado posible y tratar de no perder la calma ni la paz.

Estimados colegas, no hay dudas de que tener amarrada la vivienda a una marina o muelle tiene su encanto, y para quienes se deciden a descubrirlo, vivirlo intensamente y aprovechar de los beneficios de la tranquilidad, esto no tiene precio!

fuente: L. Fava

miércoles, 6 de julio de 2011

INVERTIR en un INVERTER

En esta época del año es, generalmente, cuando se apresta a la embarcación con esos detalles faltantes que se descubrieron durante el verano.
Cualquier navegación, y más aún si disponemos de un casco de desplazamiento, por menor que sea, demandará entre 60 y 90 minutos.
En el período estival, este tiempo de navegación juega un roll preponderante a la hora de mantener el frío dentro de una heladera. Si bien es cierto que existen de 12/24v, sus costos no siempre son accesibles (entre $4500 y $5100) y es entonces cuando muchos optamos por heladeras de 220v (entre $1000 y $1600).
Pero hete aquí, nos encontramos con el problema de alimentar este artefacto mientras navegamos. Hoy en día esto ha dejado de ser un inconveniente ya que se encuentran en el mercado una línea de artículos electrónicos capaces de atender esta necesidad a muy buenos precios.

El inverter, también llamado: inversor, transformador, conversor, etc., utiliza 12 voltios input y entrega 220v. con una variada potencia eléctrica, 100 /150/ 200/ 350/ 500/ 600/ 1000/ 1500 watts, etc. y cuyos valores oscilan entre los $120 y los $2.500 aprox. (dependiendo de la potencia de entrega y de la calidad de los elementos utilizados por su fabricante).

Basicamente, para la elección del equipo correcto, se deberá tener en cuenta la sumatoria de las potencias de los electrodomésticos a alimentar, incluyendo en el caso de la heladera, el pico de potencia que generará el arranque del motor del compresor. Estos valores, por lo general, se pueden encontrar en los manuales o bien en alguna etiqueta adherida al artefacto en cuestión, siendo su unidad el Watt.

INSTALACIÓN:

Como muestra la primer foto, la entrada se efectúa a través de la bornera que se encuentra en la parte posterior, junto al cooler (dispositivo de enfriamiento que bajo ninguna circunstancia se deberá obstruir). Según la potencia del inverter, los conductores a utilizar serán los siguientes 150W 4mm, 350W 6mm, 600W 10mm, 1000W 16mm, 1500W 25mm, 2000W 25mm, 2500W 2 x 25mm y 3000W 2 x 25mm de sección, manteniendo los colores de las borneras, debiéndoles soldar un terminal del tipo ojal de 1/4" y colocándoles aislación termo-contraible.

En nuestro caso particular, decidimos interrumpir la entrada con un interruptor de cuchillas, denominado "auxiliar". Otra consideración a tener en cuenta es que el inverter trabajará mejor en lugares ventilados, secos y preferentemente frescos, separado de la base de fijación a través de topes de goma o similares.
El inversor funcionará en los rangos de voltaje entre 11 y 16v, si el voltaje de entrada se encuentra por debajo de los 10,5v sonará una alarma, apagándose el inverter si el voltaje cae por debajo de 10v protegiendo a las baterías de una descarga profunda.
Y ya está! sólo falta conectar el/los artefactos al toma provisto en el aparato y encender...

Estimados amigos nautas, hemos llegado al final de otra entrega. Esperamos encontrarlos próximamente en este, "nuestro lugar de encuentro" para seguir charlando sobre lo que nos apasiona. Vivan el paraiso... naveguen por el Delta!!!

miércoles, 22 de junio de 2011

La PROEZA de la BARCA IPORÁ

El domingo 5 de junio, navegando de regreso por el Arias, nos cruzamos con una flota de Grandjeans que navegaba a lo ancho del canal. Descubrimos a dos amigos nuestros que formaban parte de la escuadra y, al consultarlos a cerca de tal evento, nos contaron que se trataba de la despedida del Iporá. A partir de allí, nuestra curiosidad despertó y comenzamos a investigar.


Resulta que Ernesto (el capi) y Graciela (su 1er. Oficial) tienen pensado navegar hasta Brasil, si… hasta Brasil! Parece que todo comenzó en el año 2008 cuando volvieron navegando de Cuiabá en el Guaraní, un velero Microtoner al que habían llevado por tierra desde su lugar de residencia (Ezeiza) hasta la capital de Mato Grosso. Luego de recorrer más de 3500 km. con el barquito en el trailer lo botaron en el río Cuiabá y de allí bajaron hasta San Isidro, atravesando el Gran Pantanal. Fue en ese viaje que se dieron cuenta de lo extraordinario de la región y que ameritaba, el enorme esfuerzo, de recorrerla también de ida.

Este derrotero lo realizarán en un Grandjean que denominaron barca porque consideraron que es más apto y menos presuntuoso, y también porque barca es femenino y como tal, más acogedor y amable.
Ernesto nos cuenta:
“Contamos con tres cuchetas, baño y espacio para cocinar, dinette, una buena capacidad de estiba, y buena comodidad para tres tripulantes. Mejoramos el tanque de agua, ahora contamos con uno nuevo de casi 230 lts, que nos permitirá una autonomía para 3 personas de unos 20 días, luego contamos con elementos para potabilizar agua, para el caso de algún problema que nos tenga aislados más tiempo.

La generación de electricidad esta reforzada con un grupo electrógeno Honda, que nos dará los 220v para utilizar a discreción herramientas eléctricas comunes y recargar las baterías de la video-cámara y cámara de fotos.

El combustible para el motor del barco, fue un capítulo aparte. Debemos alimentar un Toyota 2L, que nos pide algo de 4/5 Lts hora. De acuerdo a las incursiones que tendríamos que hacer en Mato Grosso, al norte de Corumbá, sabiendo que deberemos tener una autonomía de 1000 Km, la cuenta es clara, a bordo deberemos tener como mínimo 500 lts. de diesel. Para transportar esa cantidad el barco cuenta con tanques que suman 190 lts, llevamos en proa un tambor con 200 Lts, y el resto en bidones de 25 / 30Lts totalizando unos 535 lts.

Como motor auxiliar llevamos un fuera de borda de 20 hp de 4 tiempos, con 25 lts de nafta.
Para atender los problemas de navegación y por la falta de cartografía en varias zonas, repetiremos lo que hicimos con el Guaraní, llevamos cartas Google Earth, en JPG, con eso sobra para encontrar los atajos que muestran mejor el entorno, pues cuanto más angostos son los riachos, más atractivo se muestra el lugar y mejor se llega a la vida silvestre.

Un GPS nos irá mostrando los paralelos que vamos cortando al bajar las latitudes en la ida y al revés en la vuelta.
Los preparativos fueron muchos y sería tedioso enumerar cada uno de ellos, además de contar con soluciones particulares que admitirían otros recursos.

Es indispensable hacer notar que todo, no se hizo solo, sin la ayuda de mi familia, esposa e hijos esto hubiera sido imposible.”


Como verán, el hombre sabe de lo que habla. Con solo un desperfecto menor en el alternador, ya llevan recorridos algo así como aproximadamente 450 kms. y al cierre de la presente, según lo informado por la Barca Iporá, ya se encontraban en cercanías de la Ciudad de Diamante – Entre Ríos. Felicitaciones y muy buena travesía Graciela y Enrique!!!

Para aquellos interesados en curiosear, pormenorizadamente, los preparativos previos a la zarpada y el estado actual de este proyecto, les dejo el link donde podrán hacerlo: Crucero Iporâ

Estimados colegas, nos despedimos hasta la próxima y recuerden navegar con precaución!

miércoles, 8 de junio de 2011

TRAVESIA: PARANA x 3 última parte

Viernes 13 de mayo de 2011: Son las 8:30 hs. Por la niebla no se alcanza a ver el Paraná que sólo está a cien metros de la amarra. Unos mates calentitos y a empezar con las maniobras previas a zarpar. Desabrochamos y enrollamos cenefas, secamos la carroza, parabrisas y cubierta. Calentamos agua para almacenar en el termo para próximos mates y ponemos en marcha los barcos, soltamos algunas amarras y de pronto… el motor del Bonanza se planta!

Nos miramos con Claudio y ninguno se animó a hablar... Nuevamente le dió arranque y arrancó pero con muy poca presión de aceite. Casi por reflejo cortó inmediatamente la ignición. Extrajimos el lubricante que tenía y lo reemplazamos por nuevo gracias a un remisero, el cual contactó la gente del camping, que nos trajo el aceite desde Zárate.
Ya en marcha y con buena presión, creímos conveniente recalcular el resto de la travesía y realizar el trayecto desde Zárate a Tigre en una sola singladura. Por unanimidad decidimos, con muy buen ánimo, quedarnos en Las Tejas hasta el domingo.

La tarde lluviosa nos sirvió para pasar el material fotográfico de las cámaras a la compu y ponerlo en orden (más de 300 tomas). El ocaso se combinó con café y continuó con pizzas en el resto del Don Carlos, así coronábamos un día que había empezado mal pero que en muy buena compañía logramos revertir.


Sábado 14: El día comienza tarde y con las últimas gotas de una llovizna iniciada durante la madrugada. Rápidamente mejora, se despeja y el sol calienta la playa. Conseguimos un quincho con parrilla a diez metros del agua, un paraíso. Arrancamos al medio día con pollo y el atardecer nos sorprendió con fuego y unas hamburguesas caseras; en el medio, pesca, charla, risas y tranquilidad. Un día magnífico!


Domingo 15: A las 9:00 hs. ya estábamos todos en los cockpits esperando que levantara la niebla para zarpar. El sol calienta rápido y la bruma se va disipando, a las 11:15 hs. cobramos cabos y ponemos proa hacia Tigre con viento suave del E. El Paraná de las Palmas está planchado aunque se esperan vientos moderados del S/SE.


Aprovecho para lavar la cubierta antes de la rotación del viento y del cabeceo lógico por el oleaje, pero no termino a tiempo. A la altura de Vuelta de Campana empezamos a tener viento de “jeta”, me apuro y termino. Cuando llegamos a Escobar, entre los 9 knts. de velocidad y el cabeceo, el motor va cobrando temperatura. Se deberá tener en cuenta que el Palometa al tener el motor en proa también tiene la toma de agua allí y que con cada cabeceo el casco se despega del agua dejando la toma fuera del líquido elemento, produciendo burbujas de aire en el sistema de refrigeración. Por otro lado al Bonanza le está pasando lo mismo..


Estamos casi en la boca del Leber. Decidimos entrar para evitar que siga aumentando la temperatura que para ese entonces ya estaba por los 80º C y en aumento. Durante 45’ y unos cuantos mates nos encontramos abarloados en un muelle que gentilmente nos cedió un vecino del arroyo.
Retomamos la marcha con la temperatura normal del agua del motor y una hora más tarde estos increíbles nueve días habían pasado a ser un anecdotario entre amigos nautas y vecinos de amarra.

Conclusión:
El confeccionar un derrotero que tuvo en cuenta las circunstancias que podíamos atravesar, dado el estado de ablande en que se encontraba nuestro motor, fue muy acertado.
La compañía adecuada marcó la diferencia entre querer rápidamente volver a planear algo juntos u “ojalá se repita”.
Logramos una velocidad promedio de 5/6 nkts., recorrimos casi 80 millas náuticas en 15 horas y fracción, y tuvimos un consumo de casi ochenta litros. Un verdadero éxito.

Estimados nautas amigos, agradecemos el haber compartido esta travesía con nosotros y los liberamos, QAP hasta el próximo encuentro. “Vivan el paraiso, naveguen por el Delta”

miércoles, 1 de junio de 2011

TRAVESIA: PARANA x 3 parte II

… Nuevamente con luz de navegación y reflector enfilamos hacia las marinas donde nos recibió muy atentamente Mario, el sereno de la guardería, quien controló las maniobras de atraque y luego se despidió.

Martes 10 de mayo de 2011: Hoy el Club se tomará su día de descanso semanal. Disponiendo de todo el complejo decidimos recorrerlo para ver los cambios realizados desde nuestra última visita (enero de 2009). Sorpresa mayúscula es la que nos llevamos al ver que habían desaparecidos los vestuarios, el balneario, las despensas, el camping con sus parillas, la mitad del muelle, el bar y el restaurante.
El trazado de nuevas calles, el tendido de una flamante red eléctrica y el parcelado del terreno para la construcción de cabañas, transformó lo que nosotros conocíamos en un nuevo barrio cerrado con guardería y amarras. Una recién construida edificación destinada a vestuarios y baños, que se encontraba cerrada, y la construcción de un nuevo galpón con capacidad para 300 embarcaciones, pronta a terminar, forman parte de las grandes novedades.

Con 23ºC y a puro sol un grupo de empleados del lugar, que esperaban por materiales para proseguir con sus tareas, sacaban un dorado tras otro del Guazú. Dado que lo nuestro no es la pesca y ya había pasado el mediodía, nos conformamos con algo de carne a la cacerola con guarnición. El resto del día transcurrió entre pesca, mate y los preparativos para la singladura del día siguiente. Por la noche, una tenue llovizna acobijó nuestro descanso.

Miércoles 11: Golpean el casco! Qué hora es…? A las 7:45 hs. un empleado de la guardería nos solicita que abandonemos la amarra de cortesía. El día arrancaba muy temprano y neblinoso. Tras desayunar soltamos amarras para dirigirnos a nuestro siguiente destino: Camping Las Tejas. Son las 9:30 hs., la niebla se mantiene densa y el termómetro marca 20ºC, así dejamos el Club de la Isla.

Un Guazú manso, salpicado con pequeñas islas de camalotes nos dió la bienvenida. Dos y media millas río arriba una boya cardinal E, que por la niebla solo logramos ver al estar muy cerca, nos señaliza un barco hundido justo frente a la boca del Pasaje Talavera. De aquí en más, el resto de la travesía sería río abajo, o sea buena velocidad crucero con pocas rpm y bajo consumo.
Al caer a babor ingresamos a este ancho río con tráfico mayormente mercante, que posee algunas amarras comerciales y un par de pesqueros sobre la margen izquierda.
Recorrimos cuatro millas para llegar a la boca del Canal Coronel Martín Irigoyen, donde viramos a babor. La niebla, aunque más alta, aún persistía.

Cortamos las plácidas aguas del canal a unos siete nudos de velocidad, escoltados en una buena parte del trayecto por la chata “Altair”. Los restos de las rampas de embarque/desembarque de la antigua balsa que se usaba para cruzar desde Zárate, antes de la construcción del Complejo, el cual nos viene acompañando por el flanco izquierdo, nos anuncia la eminente llegada al Paraná de las Palmas.

Con un sol tímido, mucha corriente y algunos remolinos, apenas pasamos por debajo del puente, enfilamos hacia la entrada de la bahía del camping que se encuentra sobre la margen izquierda del Paraná. Con muy buena profundidad (2,5 mts. promedio), a las 13 hs., ingresamos a un amplio espejo de agua calmo circundado por hermosas especies arbóreas cuyas hojas iban desde el color verde al rojizo, pasando por todas las gamas del ocre.
Si bien se siente la falta de muelles, marinas y conectores de energía eléctrica (solo dos), el corte abrupto de sus costas hace que estando a un metro de ellas se pueda sondear desde 1,80 a 2,00 mts. de profundidad, logrando de esta manera una relativamente fácil maniobra de desembarque. Cabe destacar que este nuevo servicio del parador aún se encuentra en desarrollo.
Felices de haber realizado una muy buena singladura, sin contratiempos ni desperfectos mecánicos en ninguno de los barcos, nos dedicamos a almorzar y disfrutar de una tarde con cielo totalmente despejado.

Jueves 12: Un día completo al aire libre con picnic incluido. Todo un día nos llevó recorrer Las Tejas, un camping que ofrece: varias playas de arena sobre el Paraná, dormis en vagones de ferrocarril, cabañas, camping, pista para cuatriciclos o camionetas cuatro por cuatro, kilómetros de senderos para trecking o avistaje de aves, etc. Quizá su atractivo singular sea un barco de características muy especiales (se encuentra encallado) que cuenta con 160 camarotes para hospedarse; en lo que fuese su bodega, el ferry posee un restaurante, un bar, la despensa, la cocina y baños.
Aunque fuera de temporada, el parador está muy bien atendido por Juan Carlos y un grupo de gente que los hará sentir como en casa.
Mañana por la mañana zarparemos con rumbo a Escobar y aunque todavía faltan tres días de travesía, ya se empieza a sentir el desasosiego del final. Por lo pronto nos vamos a dormir, mañana será otro día…

Continuará…