"Habíamos escrito el 30 de mayo pasado, que debajo de las aguas de nuestro delta y Río de la Plata, los numerosos barcos que naufragaron y que están aún en su lecho; esconden secretos que encarnan historias referidas a las costumbres navieras a lo largo del tiempo. Así, recorrimos en ese post casos en torno a la Isla Martín García y del Río de la Plata.
Hoy nos dirigimos a un paraje conocido como “Cancha del Dorado”, precisamente a un pequeño arroyo subsidiario a 200 metros del cauce principal del rio Paraná, a 25 kilómetros de la ciudad de San Pedro; porque, ante una reciente y fuerte bajante, un pescador avistó sorprendido la silueta de un navío, de aspecto fantasmal, de casco integral de madera.

Según los registros hallados, la noche del siniestro, el capitán, al notar que no se podía controlar el incendio; dirigió el buque –que navegaba desde el Puerto de Buenos Aires hacia el de Corrientes, cargado con mercaderías valuadas en sesenta mil pesos oro de la época- hacia la costa, intentando que no desapareciera en la profundidad del río; pero fue en vano: las llamas perjudicaron el casco y la nave se hundió sin remedio.
Los siete tripulantes lograron escapar en un pequeño bote salvavidas, para ser rescatados luego por otro buque que pasaba por el lugar; y de alli, trasladados al Puerto de San Pedro, donde la Prefectura local, registró el naufragio.

“…Es como si el Carmen Ligera hubiera querido mostrarse en los días de cumplirse un nuevo aniversario de su hundimiento…”, reflexionó acertadamente José Luis Aguilar, el director del Museo.
Días después, la creciente y la normalización del río, devolvió el barco a la profundidad; pero gracias al trabajo del equipo de investigación que lo documentó, pudimos conocer este pedacito de historia náutica de entonces, para que no quede sumergido en el olvido."